Los tazos son un juguete que muchos de nosotros recordamos porque salían como regalo en las bolsas de papas. El objetivo es que este juguete gire hacia la otra cara para quedarte con el tazo del oponente y quien acumule más es el que gana (o el que deje a su oponente sin nada).
Muchos tenemos estos recuerdos en mente de las tardes que pasamos entreteniéndonos en los recreos de la escuela con estos artículos, pero la historia de su creación y salida al mercado también es muy interesante.
Fue en 1994 que a dos jóvenes les surgió la interesante idea para promocionar las botanas de las marcas más reconocidas de papas. Fabián de la Paz y Pedro Padierna se basaron en unas tapas de bebidas azucaradas de una empresa hawaiana, que contaban con diversos diseños y los niños y jóvenes usaban para hacer columnas y jugar a derribarlas. Quien tirara y acumulara más de ellas era el vencedor.

Para 1995 ya era tan exitosa la idea que hasta se agregaron a las carátulas de los juguetes algunos personajes de los Tiny Tunes, caricatura ya muy reconocida y que sin duda aumentaría las ventas de papas y de tazos. Y así, poco a poco se fueron agregando más caricaturas a la lista de coleccionables. Existen tazos que incluso valen una fortuna por ser ‘ediciones especiales’ o algo por el estilo.

Un dato curioso es que esta idea surgió en México y fue replicada en muchos más países después de notar el éxito en las familias y en las infancias. Esta idea se explotó al máximo que incluso se llegaron a vender los porta-tazos para poder guardar toda tu colección y que fuera más práctico llevarlos a donde quisieras.
Incluso Pedro Padierna declaró que fue la campaña de marketing más memorable de toda su carrera, a pesar de no poder revelar datos (números) sobre qué tan eficiente fue la idea de los tazos. Lo cierto es que hasta nuestros padres saben qué es un tazo por la prevalencia de los mismos durante diferentes generaciones y años.
Como en cualquier objeto de colección, existen diferentes precios por cada artículo, dependiendo de qué material esté hecho y otras diferentes características e incluso podrías llegar a sorprenderte de qué tanto puede ser el valor de una sola pieza, así que valdría la pena abrir ese baúl de recuerdos y verificar que no tengas uno de estos coleccionables que valen una fortuna…
