Los recientes años han sido complicados debido a sucesos como la pandemia mundial que se desató y que nos obligó a permanecer en casa por dos años. Mucho se habló sobre las repercusiones que esto tendría en la salud mental de las personas, pero en realidad problemas como la depresión han ido en aumento desde hace algunos años, particularmente en los jóvenes.
Esta gran crisis que vivimos hoy en materia de salud mental comenzó aproximadamente en 2009, después de que un estudio en Estados Unidos arrojara que los sentimientos persistentes de tristeza o desesperanza aumentaron de 26 a 44 %. Y este es el nivel más alto registrado jamás.

Desde hace dos décadas presenciamos el auge de los teléfonos móviles para después darle paso a las redes sociales y este podría ser el primer causante de que se dispararan los índices de depresión.
De acuerdo con el sitio web “Psicología infantil y familia”, las generaciones que pasan mucho tiempo en redes sociales se volvieron “sensibles al juicio de sus amigos, profesores y multitud digital”. Esto en gran parte porque les lleva a obsesionarse con su imagen corporal y la popularidad.
Mucho hemos escuchado al respecto, ya que no nos relacionamos como antes. Las redes sociales llegaron a sustituir algunas actividades necesarias de socialización y otras también importantes como las horas de sueño, practicar deportes, etc.

Además, las nuevas estrategias de crianza sí parten del amor, pero también vuelven a los infantes incapaces de lidiar con las emociones negativas.
Actualmente es inevitable sentir estrés y si desde pequeño tus padres en vez de darte las herramientas para resolverlo, las resuelven por ti, te están malacostumbrando para la vida adulta.
En conclusión, es necesario encontrar un equilibrio entre la vida digital y la vida real y sobre todo tener claro que una no es lo mismo que la otra, no podemos depender de lo que vemos en redes y dedicarle tanta atención y tiempo. Una relación buena con los padres también es fundamental, ya que se necesita de su atención y tiempo de calidad durante el desarrollo de las adolescencias.

Fuentes: