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¿Por qué las nuevas generaciones no salen de casa de sus padres?

El panorama para los jóvenes en México no es nada alentador en cuanto a vivienda se trata, ya que el 70 % de ellos se piensa incapaz de poder pagar una vivienda, al menos de los jóvenes nacidos entre los años 1981 y 1996.

Esto puede atribuirse a distintos factores, uno de ellos es que el 40 % de los encuestados no realiza ahorros (porque no pueden, no quieren o no saben). Son apenas otro 23 % los que declararon sí contar con ahorros, pero no con más de 20 mil pesos. 

La situación mundial es complicada debido a que apenas nos estamos recuperando de una pandemia provocada por el virus del COVID-19 y comienza a afectarnos una inflación. Muchos jóvenes que planeaban comprar una vivienda en un año tuvieron que aplazarlo a 5 años debido a estas problemáticas. 

La mitad de las personas del sondeo también respondieron que sus ingresos no alcanzan para algún tipo de inversión inmobiliaria, ya que incluso el 23 % declaró que apenas puede pagar su manutención con su sueldo. Sin embargo, son el 54 % los que desean adquirir un crédito hipotecario en algún momento de su vida; la otra mitad prefiere adquirir el dinero mediante un préstamo familiar o con un negocio propio. 

Lo interesante es que el 34 % de ellos están dispuestos a pagar entre 500 mil y un millón de pesos y solo el 1.5 % tiene en mente realizar una inversión de 3 millones de pesos o más. De igual manera, el 73 % de ellos decidió no inclinarse por las zonas céntricas o conocidas del país porque reconocen que el costo aumenta considerablemente. 

Muchas generaciones anteriores a estas les critican porque “están muy consentidos y al mismo tiempo son muy irrespetuosos con sus mayores”. Esa es sólo una de las múltiples quejas que hay hacia las nuevas generaciones, pero lo cierto es que el precio de las viviendas ha aumentado demasiado en los últimos años.

De acuerdo con una nota de CNN en español, el valor de una vivienda en 1980 era de 47 mil 200 dólares. En 2022, el precio es de 428 mil 700 dólares. Además, las situaciones han cambiado también, ya que antes era ‘garantía’ que con un título universitario conseguirías un buen empleo, cosa que actualmente sabemos que no pasa. Y para terminar, desde la recesión de 2008, los bancos impusieron medidas más estrictas para la adquisición de créditos, lo que hace aún más complicado el hacernos de un patrimonio.

En este caso sí aplica el dicho “antes todo era mejor o más fácil”, ya que muchos de nuestros padres no se tuvieron que preocupar por los altos precios como nosotros. Créanme que si fuera viable hacernos de una casa, todos querríamos una y salir de la casa de nuestros padres, pero ahora no es tiempo.

Fuentes:

 

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