La generación Z (1995-2010) ha sido foco de críticas por distintos temas y ahora el que vamos a comentar es el de los videojuegos. De acuerdo con el Periódico de Aragón, los españoles dedican casi 660 horas al año a distraerse jugando videojuegos y los que pertenecen a esa generación dedican 3 horas o más al día a dicha práctica.
Por medio de una encuesta, se obtuvo que el 22% de las personas de la generación Z juegan más de tres horas al día, seguidas de los millennials (12%), generación X (7%) y baby boomers (5%).

Se les realizaron preguntas para averiguar qué malos hábitos tenían las personas entrevistadas y la primera fue si habían fingido alguna enfermedad para quedarse en casa y poder jugar a la consola. El 23% de los millennialls aceptó haberlo hecho, así como el 30% de la generación Z, 7% de la generación X y el 5% de los baby boomers.
En cuanto a faltar a compromisos con amigos por seguir jugando una partida, el 23% de los millennials declaró haberlo hecho alguna vez. 55% de la generación Z también, así como 25% de la generación X y 15% de los baby boomers.

Hay veces en las que nos clavamos tanto en un juego que decidimos comer rápido o simplemente no comer. También es muy común desvelarnos tratando de terminar el nivel en el que estamos.
En cuanto a sacrificar horas de sueño sabiendo que al otro día tenían que levantarse temprano, el 84% de los millennialls declaró haber hecho alguna de las dos alguna vez. La generación Z (88%), generación X (70%) y baby boomers (55%).
Por su parte, en cuanto a comer rápido o no comer, el 47% de los millennials declaró haberlo hecho, así como el 37% de los pertenecientes a la generación Z, el 29% de la generación X y el 15% de los baby boomers.
Las cifras son interesantes y pensamos que están ligadas a la infancia de cada una de las generaciones. Mientras que los baby boomers tuvieron muy poco contacto con tecnología (por eso su poco apego a las consolas o videojuegos), las cifras aumentan cuando hablamos de las más recientes generaciones y esto puede ser por múltiples factores, como por ejemplo la inseguridad.
Los padres, ante la creciente ola de violencia en las calles, prefieren que sus hijos se queden en casa y lógicamente tienen que distraerse con algo (videojuegos, películas, redes sociales).

Vivimos en una época en la que el contacto físico se está deteriorando cada vez más. Muchos prefieren realizar videollamadas o mandar mensajes de texto a visitar a sus amistades, habemos algunos que no. Lo que consideramos que siempre se debe tener en cuenta es que todo en exceso es malo y en un futuro muchas de esas personas con malos hábitos se arrepentirán, muy seguramente.
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