Como cada generación, se están viendo muchos cambios en diferentes cosas y lugares. El más reciente, que ha desatado polémica en redes sociales, es sobre la apariencia de los niños que después de una pandemia tienen que volver a clases presenciales.
Durante la pandemia y tras años sin tener que preocuparse mucho por la apariencia (algunos), ahora las cosas están volviendo poco a poco a lo que estábamos acostumbrados; los niños están volviendo a las clases 100% presenciales, los adultos están volviendo a sus trabajos de la misma manera.

Pero el debate es que recientemente han habido quejas de padres de familia, profesores, luego de que la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación (CONAPRED) declarara que no es obligatorio que las infancias lleven el cabello corto o sin teñir.
Y tiene sentido, ya que no por llevar el cabello largo o pintado a la escuela van a rendir menos. Además, dicha institución argumenta que “deben ser respetados los derechos a la educación y al libre desarrollo de la personalidad de niñas, niños y adolescentes en las instituciones escolares”.
Estas declaraciones de la institución han desatado opiniones en redes también, donde personas adultas debaten que las infancias “sí tienen derechos, pero también deben cumplir con obligaciones”. Otros comentan que está bien que ellos lleven el cabello al estilo que ellos quieran, siempre y cuando no dejen de usar uniforme escolar, por ejemplo.

Las generaciones anteriores están en desacuerdo muy seguramente porque a ellos se les ‘educó’ de maneras más estrictas. Por ejemplo, en la escuela era muy común que los niños sufrieran maltratos físicos (como que se les golpeara con el borrador en los dedos), cosa que ahora es impensable.
En artículos anteriores hablamos sobre lo incorrectos que están los adultos que piensan educar (o que ya educan) actualmente a sus hijos a base de ‘correctivos’ (golpes o regaños con groserías), ya que a la larga traen resultados opuestos a los esperados.
La decisión de la CONAPRED llegó a raíz de que recibieran muchas quejas de estudiantes de secundaria, preparatoria y universidad, a los que se les negó el acceso a los planteles. A mediados de agosto la institución se pronunció vía Twitter que esta práctica ejercida por los planteles educativos es incorrecta y se debe respetar a las personas que decidan tener una apariencia física diferente.

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