Desde su creación, los videojuegos han causado polémica, debido a que su contenido puede llegar a ser violento. Son muchos los videojuegos que existen actualmente y su contenido es variado; sin embargo, se puede destacar que una gran cantidad de ellos tienen temáticas como las guerras y misiones que implican pelear o disparar.

Los datos de la Asociación de Psicólogos de Estados Unidos muestran que más del 90% de los niños de ese país juegan videojuegos y el 97% de los que lo hacen son personas entre 12 y 17 años. En cuanto al contenido, el 85% de los videojuegos del mercado tienen contenido violento de alguna forma.
En el 2015 dicha asociación lanzó un comunicado en el que destacó que sí hay una relación entre el uso de videojuegos con contenido violento y el incremento de la conducta agresiva y la reducción de la conducta prosocial, empatía y compromiso moral.
También la Academia Estadounidense de Pediatría, en un resumen de más de 400 estudios, determinó que sí hay una relación entre el consumo de contenidos violentos y la conducta y pensamientos agresivos, así como los sentimientos de ira.
Por su parte, otros estudios sobre el tema destacan que no existe relación entre ambas cosas. Por ejemplo, el profesor asociado de Sociología de la Universidad del Oeste de Michigan, Estados Unidos, Whitney DeCamp, declaró que, si bien los niños que tienen una predisposición a la agresión también prefieren jugar videojuegos, no existe una relación directa entre éstos y la actitud violenta.

Esto lo ha respaldado otro catedrático, Christopher Ferguson, con el argumento de que si mantienes a los jóvenes alejados de las calles, ya sea con deporte u otras actividades que los distraigan, reduces el índice de violencia en las ciudades. De igual forma, un estudio económico publicado en el 2016, encontró que cuando un videojuego salía al mercado, sorprendentemente, los índices delictivos se reducían. Esto apoyaría la idea de Ferguson.
El debate seguirá entre las familias y los gobiernos (y la interpretación de los datos que hagan los científicos), lo importante es que los familiares estén atentos de lo que consumen sus hijos para poder orientarlos. Porque es cierto, muchos jugamos videojuegos —y ‘violentos’, como shooters —desde pequeños e incluso crecimos con esa industria y eso no nos ha vuelto personas que deseen ir a su preparatoria o universidad a realizar un tiroteo.
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