Inconciencia, Malacrianza

La tecnología y los efectos (no necesariamente buenos) de sus innovaciones

La tecnología y sus constantes innovaciones nos han facilitado muchas actividades desde hace ya muchos años. Por eso, ahora todo lo queremos resolver haciendo uso de ella. Sin duda, las herramientas tecnológicas nos han hecho la vida más fácil en muchos aspectos, pero también han traído consigo una serie de efectos negativos por los que muchas personas no se llegan a preocupar, no los conocen o simplemente los ignoran.

Debido a que la gente está acostumbrada a que la información que se le muestra sea más concisa, para nuestra mente cada vez es más difícil retener su atención en un texto extenso. Por ejemplo, cuando hacemos una búsqueda en la web nos centramos en escanear la información y encontrar específicamente lo que buscábamos, por lo tanto, no nos preocupamos por leer lo demás. 

La comunicación digital es más cómoda, en muchos sentidos, e inmediata que algunos medios tradicionales. Incluso, me atrevería a decir que las parejas actualmente se comunican más tiempo por medio de mensajes de texto que hablando, tal vez exagero, pero frecuentemente puede observarse que en reuniones presenciales las personas pasan demasiado tiempo en sus redes sociales en lugar de interactuar con quien tienen enfrente. De esta manera, se van perdiendo las habilidades sociales, ¿o por qué crees que el tratamiento para el trastorno de ansiedad social es justamente platicando con las personas cara a cara?

La comparación ante los demás se volvió una actividad muy recurrente. Debemos tener claro que la vida que muestran los influencers o hasta nuestros amigos en redes sociales es, en su mayoría, una vida creada. Las vidas que ellos te muestran es únicamente lo que quieren que veas. Lo que no, simplemente lo esconden y ni siquiera está en su carrete. El hecho de compararte constantemente con los demás te puede generar una baja autoestima. 

La baja autoestima creada por las redes sociales puede provocar hasta trastornos psicológicos, como depresión o ansiedad. Ya hablamos anteriormente de las estadísticas de adolescentes que se suicidan y la primera razón es por depresión. ¿Y desde cuándo comenzó a crecer la tasa de esto? Justamente desde que los que ahora son adolescentes crecieron con la tecnología al alcance de sus manos. 

De igual manera, existen varios problemas físicos que ha generado el mal uso (o uso excesivo) de la tecnología, como los problemas de la vista, la postura deformada por la posición en la que las personas revisan su celular, problemas para dormir y aumento de la obesidad por falta de actividad física. 

No estamos en contra de la tecnología, sino del uso que se le da actualmente. Estamos malacostumbrados por ella. Debemos establecer límites o plantear nuevos hábitos de uso para evitar que dañe nuestra salud física y mental.

 

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