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La nueva forma de relacionarnos virtualmente

La era digital y las redes sociales han traído consigo una nueva forma de relacionarnos. Ya no es necesario entablar una conversación personalmente, ahora con un solo clic podemos agregar a una persona y con otro enviarle un mensaje. Con dos clics y unos cuantos teclazos podemos platicar con alguien. Sin duda, es más fácil y práctico, pero no es lo mismo.

Este modelo evolucionó y lo llevaron hasta aplicaciones para tener citas. Es igual de fácil que con las redes sociales convencionales: tú te haces un perfil, configuras tus preferencias y podrás ser visto por millones de usuarios que buscan lo mismo que tú o algo parecido. Todo suena bien, pero también ha traído consigo una serie de situaciones problemáticas. 

La primera es el ghosting. Este es un término popular para referirse a cortar tajantemente el contacto con una persona, muchas veces sin explicación previa alguna. Esto es sumamente irresponsable, pues la persona ghosteada se queda sin saber qué fue lo que hizo mal para que la otra persona decidiera alejarse. Este aspecto es cómodo para quien se aleja, mientras que eso le puede llegar a afectar mucho a quien no recibe una explicación. 

La segunda es el catfish, el cual es la acción de hacerse pasar por alguien más. Actualmente es muy común, debido a que muchas de estas plataformas no exigen que se verifique la identidad de la persona que hace el perfil; por lo que con solo tener un par de fotos de cualquier individuo ya puedes construir tu perfil e interactuar con alguien más. Esto ha ocasionado muchos problemas, como secuestros y otros delitos graves. 

La tercera  es que ha llevado la cultura del desecho hasta las relaciones personales. Al ser tantas las opciones de candidatos o candidatas para conocer, no hay una interacción profunda como antes, así que inmediatamente puedes ghostear a esa persona y pasar al siguiente prospecto. Esto puede afectar significativamente a las personas ya que, de acuerdo con algunos estudios, los usuarios de estas aplicaciones pueden sufrir una baja  autoestima, debido a la masificación de los rechazos que experimentan en ellas. 

La cuarta es que por redes sociales las personas tienen cierta personalidad o apariencia, mientras que en la realidad pueden ser completamente distintas y, como consecuencia, cuando por fin logran interactuar fuera del ámbito virtual ocasionan decepciones o desilusiones para el otro y para sí mismas, pues el rechazo puede ser, incluso, más cruel que dentro de la aplicación.  

La comodidad es algo que siempre vamos a preferir, ¿pero a qué costo? Indirecta o directamente podemos estar lastimando a las personas y propagando una cultura que deja en el olvido los valores de la responsabilidad, el compromiso y el respeto.

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