Hace poco tiempo se hizo muy famosa la plataforma “OnlyFans”, en la que el usuario se encarga de subir contenido a su perfil y sus ‘fans’ tienen que pagar una suscripción para tener acceso a él.
Lo que volvió tan popular a esta página es que no cuenta con tantas restricciones para subir contenido como YouTube. Se puede subir cualquier tipo de fotos, videos, pero lo que hizo que la gente volteara a ver esa plataforma es el contenido explícito que ofrece.

Investigadores han argumentado que la pornografía desensibiliza a los consumidores a tal grado que pueden llegar a violentar a mujeres con la idea de un falso placer. Pero corporaciones y usuarios, que tanto consumen como crean contenido en OnlyFans, dicen que este es un espacio virtual seguro para subir contenido que exime a una persona de tener contacto con alguien, como lo es en la prostitución. Pero es aquí donde entra el hecho de ver a las mujeres como mercancía, que con el dinero que te pidan tendrás acceso a su intimidad.
Además, se desconoce si existen proxenetas detrás de cámaras que se aprovechen de las situaciones de personas vulnerables para hacerles crear contenido por medio de amenazas. Por lo que asegurar que por medio de OnlyFans no se ejerce violencia contra la mujer es incorrecto.

Otra variante en la que la plataforma arriesga a las personas es que las fotos puedan ser comercializadas a su vez por los consumidores. Podría decirse que, al principio cuando el consumidor se suscribe es ‘consensuado’ el consumo del material de la persona que lo provee.
La cosificación es presentar a la mujer como un objeto sexual con el propósito de satisfacer el placer de terceros. Ese es el problema principal del que se quejan muchas personas”: que la plataforma alimenta la industria pornográfica, debido a que cosifica a una mujer para reducirla a mercancía que se puede intercambiar y está al alcance de cualquier persona en cualquier momento.
Actualmente, por el auge de las redes sociales, se volvió muy popular que las mujeres argumentaran lo anterior con el sentimiento de “empoderamiento”.
De acuerdo con estudios, este sentimiento es en realidad un falso empoderamiento, ya que la mayoría sigue monetizando a terceros. Un ejemplo que todos podríamos entender: los fotógrafos famosos en Instagram que su contenido es básicamente mujeres con poca ropa. Ellos realizan las sesiones de fotos a las mujeres, a las que les dan una ganancia, pero ellos también la obtienen con sus seguidores. Se podría decir que venden el cuerpo de las mujeres para obtener visitas, likes, interacciones o algunos hasta monetizan.

Según el sitio web coral digital, los creadores de contenido obtienen el 5% de las ganancias por modelo. De acuerdo con el New York Times, OnlyFans obtiene el 20% de cualquier pago. Esto podría ser el ejemplo más claro de que a las mujeres, algunas miserables plataformas y fotógrafos, las miran como mera mercancía al alcance de cualquier persona que pueda pagarla.
Fuentes:
OnlyFans la red de prostitución disfrazada de empoderamiento