Deshonestidad, Inconciencia

INFLUENCERS: ¿POR QUÉ HACEMOS FAMOSA A GENTE QUE NO SABE NADA?

Cuando éramos niños no nos dábamos cuenta de lo manipulables que éramos, y todavía de adultos lo somos, pero ahora con la excusa de que voluntariamente lo decidimos así. La sociedad presiona, y bastante, para pertenecer a un grupo si se quiere ser alguien, ya sea para bien o para mal.

Si uno quería ser de los chicos cool en la escuela, tenía que animarse a fumar o beber alcohol para que no te hicieran el feo y te relegaran. De cierta manera, en aquella época no había tanto peligro porque no teníamos el alcance que el internet dio años más tarde.

Ahora, con la evolución de la tecnología nacieron las redes sociales, y este pequeño acto de ser un borrego y seguir a la persona cool, se ha vuelto una tendencia vacía que ha impactado a millones de personas y que ha ocasionado que ser engrandezca a una persona que no sabe nada, un influencer.

A pesar de que hay dos lados de la moneda, uno siempre quiere mostrar sólo el lado que dice cuánto vale, el más brilloso y llamativo, porque es el que no tendrá críticas. Sólo las personas que se atreven a mostrar los dos lados de esa moneda son los que no les importa lo que hablen las personas; que si sube una foto en la playa o una en el parque de la comunidad.

Precisamente los influencers sólo muestran la cara brillante de la moneda, porque viven de los likes y de los comentarios positivos.

Bien lo dice la película de Chicas malas: «Llamar a alguien gorda no te hace estar más delgada, llamar a alguien estúpida no te hace más lista…”, por lo que seguir a una persona con la “vida perfecta” no hace que tu vida sea igual. Pero cómo nos gusta sentir esa envidia “de la buena” por personas que ni siquiera valen la pena.

Seguir la maternidad romantizada de Yuya y envidiar tener un bebé perfecto, un esposo perfecto, una casa perfecta y una vida de mamá primeriza perfecta, mientras uno siente menos privilegiado por no tener eso.

Ojalá fuera verdad todo lo que los influencers presentan en sus redes, pero no. Tristemente, a los seguidores no se les pasa por la cabeza que si lo que están viendo es real o no, con que sea contenido “bonito” y te genere esa envidia “de la buena” está bien. Así que, demos un paso fuera del camino que ya muchos pisaron y convirtámonos en ese rarito que no sigue a un rebaño, que tenga sus propios ideales y, lo más importante, que no haga famosa a gente estúpida.

 

Fuentes: 

 

 

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