Hemos escuchado infinidad de historias sobre la juventud de nuestros padres. No pierden la oportunidad de presumir que antes de los veinticinco años ya habían terminado una carrera, tenían buen empleo, casa, auto, estaban casados y ya se habían convertido en padres. Crecimos con la idea de que si trabajábamos duro, tendríamos acceso a una vida como la de nuestros padres, hasta que la realidad nos golpea de frente para enseñarnos que eso no será posible.

A comparación de generaciones anteriores, el número de graduados universitarios es cada vez mayor, sin embargo, el mercado laboral es cada vez más complicado; los puestos escasean y los sueldos no son suficientes para que los jóvenes puedan independizarse y mucho menos formar una familia.
Las nuevas generaciones tendrán algunas cosas que sus padres no como: acceso a la información, libertad, igualdad de género, entre otras, pero lamentablemente estas no compensan la falta de un patrimonio o estabilidad financiera.

Los extensos horarios laborales vuelven prácticamente imposible que alguien tenga una vida fuera del trabajo, incluyendo una familia. Eso, sin mencionar la falta de un hogar propio. Seamos honestos, vivir con otros tres o cuatro compañeros de cuarto no es independizarse de verdad.
Se nos ha vendido la idea de que los jóvenes la tienen más fácil que sus padres, pero esto no es cierto en el mundo real. Empleos mal pagados sin prestaciones, horarios de trabajo esclavizantes, un mercado laboral cada vez más saturado y un alza descomunal en bienes raíces son solo algunos de los factores que impedirán que podamos aspirar a una vida como la que tuvieron nuestros padres.
Fuentes: https://genial.guru/sociedad/por-que-los-jovenes-ya-no-quieren-comprar-automoviles-y-vivienda-557/
https://genial.guru/sociedad/por-que-los-jovenes-ya-no-quieren-comprar-automoviles-y-vivienda-557/