Se ha vuelto cada vez más común que menores de edad sean parte de grupos delincuentes. Adolescentes de 15 o 16 años que ya cuentan con antecedentes por robo, narcotráfico e incluso homicidio, es una tendencia que va a la alza y no parece que la situación vaya a cambiar pronto.
Como siempre, son los menores de escasos recursos los que se encuentran en mayor riesgo de cometer delitos. Algunos se integran por la falta de ingresos, otros para seguir el único estilo de vida que conocen, y existen otros que son vendidos por sus propios padres a agrupaciones delictivas. Sin importar el origen de estos menores, todos terminan en la misma situación problemática.

En estos casos, el común denominador es la falta de oportunidades tanto laborales como educativas. Sin recursos, es prácticamente imposible que accedan a una educación de calidad, por lo tanto, no podrán ser candidatos para un empleo formal, donde la escolaridad mínima que requieren es secundaria o preparatoria.
La pandemia por COVID-19 ha contribuído a este problema social. Con las clases presenciales canceladas, un gran número de estudiantes ha tenido que abandonar sus estudios por falta de recursos como internet y dispositivos electrónicos. Además, el incremento en la tasa de desempleo ha obligado a muchas familias de bajos recursos a encontrar formas alternativas de hacer un poco de dinero. Lamentablemente, la delincuencia es una de ellas y los nuevos reclutas son cada vez más jóvenes.

Mientras las autoridades no trabajen en programas que protejan a los menores de edad en situación vulnerable, ofrecerles educación, empleos y actividades recreativas es la clave para lograr que se mantengan alejados de las malas prácticas.
Sin importar su nivel social y situación familiar, los niños y adolescentes merecen una vida digna, donde puedan desarrollarse de acuerdo a su edad y no ser vistos como armas o elementos de los que el crimen organizado se puedan aprovechar.
Fuentes: https://lallavedepandora.com/cada-vez-son-mas-chavos-delincuencia-juvenil-en-mexico/