No importa cuál sea el problema, siempre hay una aplicación o página web que te ayuda a resolverlo. ¿No sabes llegar a algún sitio? Utiliza mapas. ¿Necesitas traducir algo? Internet puede hacerlo por ti. Estas herramientas nos son de ayuda, pero también nos han vuelto dependientes e incluso un tanto inútiles.

Antes, si surgía una duda de cualquier tema, teníamos que investigar en libros o con algún experto en el tema. Tomaba más tiempo, pero estábamos seguros de que la información era verídica.
Gracias al internet, podemos tener toda la información en la palma de la mano, pero no todo es tan sencillo. Editar la información en línea es increíblemente fácil, por lo que es necesario consultar fuentes oficiales y aprender a diferenciar entre información verídica e información manipulada.
En otros tiempos era necesario aprenderte el nombre de las calles para poder llegar a cualquier lugar. Esta es otra de las cosas que se han perdido gracias al internet, nos hemos vuelto completamente dependientes de los GPS, pero ¿qué haremos el día en que no haya más acceso a internet?

Incluso las relaciones interpersonales se han visto afectadas por el boom del internet. Las conversaciones cara a cara fueron sustituidas por mensajes de texto y las cartas escritas a mano están prácticamente extintas gracias a los correos electrónicos.
Ni siquiera las reuniones sociales se salvan. En lugar de convivir con los demás, todos están pegados a sus teléfonos celulares, respondiendo mensajes, revisando las nuevas notificaciones o buscando la fotografía perfecta para publicar en redes, haciendo creer al resto que están pasando un gran momento aunque no sea así.
El internet puede ser una gran herramienta, siempre y cuando aprendamos a utilizarlo sabiamente y no dejar que nos consuma. Nos hemos vuelto completamente dependientes de él y hemos perdido la capacidad de resolver inconvenientes.
Fuentes: https://www.bbc.com/mundo/noticias-44910625
https://blog.masmovil.es/como-era-nuestra-vida-antes-de-tener-smartphone/