Hoy en día somos más conscientes del machismo en nuestro entorno, pero no siempre fue así. Nacimos en una cultura en la que la misoginia está presente en cada aspecto de nuestra vida, estando tan inculcado en nuestro día a día que las mujeres mismas hemos perpetuado este comportamiento.
¿Cuántas veces no criticamos a otra mujer por su aspecto, iniciamos una nueva dieta no por salud sino por vanidad o evitamos hacer algo por no considerarlo femenino? No es nuestra culpa realmente. Hemos sido condicionadas a pensar de esa manera por generaciones y romper con ese ciclo no es una tarea sencilla.
La ola del feminismo ha ayudado a evaluar la forma en la que nos expresamos de otras mujeres. Desechar todo un sistema de creencias es un trabajo constante, pero no imposible.

Haber caído en este comportamiento no significa que hoy no podamos llamarnos a nosotras mismas feministas, al contrario. Reconocer nuestros errores, aprender de ellos e informarnos es el camino para terminar con nuestra misoginia internalizada.
Algunos de los mejores ejemplos de misoginia internalizada son los comentarios que se realizan cuando una chica sufre alguna clase de abuso o se encuentra desaparecida. “Se fue con el novio”, “ella se lo buscó por provocarlo”, “¿qué hacía fuera tan tarde” y otros parecidos inundan las redes y conversaciones.
Tan sólo en México, 2 de cada 10 mujeres trabajadoras se han visto obligadas a renunciar a su empleo por el acoso de parte de sus compañeras.

La mejor forma de combatir la misoginia internalizada es la educación, en especial desde casa. Enseñar a los niños desde pequeños que tanto hombres como mujeres tenemos derecho a las mismas oportunidades, que el género no es razón para menospreciar a una persona y que tanto hombres como mujeres están sujetos a las mismas obligaciones como el cuidado de la casa, etcétera.
Ninguna mujer nace siendo feminista, pero todas podemos trabajar día a día para convertirnos en la mejor versión de nosotras: más empáticas y conscientes del mundo en el que vivimos, apoyando a las demás mujeres de nuestro entorno. La de al lado es compañera, no competencia.
Fuentes:
https://www.lavanguardia.com/muyfan/20170218/42129882487/misoginia-mujeres-machismo.html
https://culturacolectiva.com/estilo-de-vida/que-es-la-misoginia-entre-mujeres